viernes, 7 de enero de 2022

Sobre Lubio Cardozo


Lubio Cardozo (Caracas, 26 de mayo de 1938-Mérida, Venezuela, 22 de noviembre de 2021)

Los Rubaiyyat de Omar Jayyan me llevaron a conocer a Lubio Cardozo. Fue en el año 2004 en Caracas, estaba iniciando las ediciones de la Colección Poesía del Mundo del Ministerio de la Cultura, trabajaba desde un cubículo situado en la Sección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional, ese espacio estaba dirigido por el poeta  Gabriel Saldivia. 

Mi trabajo era consultar la biblioteca, ubicar los libros que debían reeditarse en nuestro país y conseguir un escritor venezolano que conociera a profundidad la obra a editar para realizarle un prólogo. Varios poetas me refirieron como conocedor de los Rubaiyyat al profesor Cardozo, conseguí su número de teléfono y lo llamé. Me respondió una voz amable, vital y sabia. Así iniciamos una entrañable amistad. Lubio Cardozo era un poeta, un estudioso, de la vida, de la literatura, de la historia, del alma humana. No tuvimos la oportunidad de vernos los ojos, pero él se interesó por mi escritura y trabajo plástico. Mantuvimos contacto telefónico.


Un día el poeta Lubio me dijo que su hijo Alejandro estaba en Caracas. Fui a conocer al hijo del poeta y descubrí a otro poeta, un historiador, un hombre maravilloso y antiguo (y eso que era menor que yo). Nos reunimos con nuestras familias, recorrimos Caracas, vivimos las contradicciones de la política, sus reveses, las luces y sombras de nuestro continente, de Venezuela, de las generaciones que nos precedieron, de nuestros antepasados vascos, del cielo y el infierno. Reímos, lloramos, nos vimos. Alejandro se fue a España a realizar un doctorado y comenzaron a llegar sus postales, como las cartas de Lubio, a puño y letra, los sitios, los recorridos, la conciencia del tiempo y el detalle por los amigos. El carácter, la huella.

El pasado noviembre de 2021 Alejandro, me mandó unos audios de él y de Lubio, leyendo mi poesía. El sabio Lubio leyendo Costuras de Familia. ¡Que honor, que privilegio acompañar a estos dos poetas en ese momento! No pude escribir nada desde entonces. Porque en momentos definitivos como ese, a mí me falla la prontitud para expresarme, quedé perpleja. Por eso hoy escribo esta nota, más para decir que he sido testigo privilegiado de conocer estos dos poetas, estos dos amigos hermosos. Lubio que se marchó consciente de sí, de la historia, de su familia, pleno de amor e infinitud el 22 de noviembre de 2021. Y Alejandro mi admirado poeta e historiador, fuerte portador de razón y belleza.

Abro este 2022 con este regalo que nos dejó Lubio, hace mucha falta leerlo, se necesita tiempo y madurez para comprender lo que nos lega. Es necesaria y muy pertinente una edición impresa que compile su obra completa. 


2021 
(Editado por el poeta Gonzalo Fragui)





Otros de los libros de Lubio Cardozo:



1992



1993


1994


1995


2010




Lubio Cardozo: 

Nació en Caracas el 26 de mayo de 1938. Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela, 1964), Realizó un postgrado en investigación documental en la Escuela de Documentalistas de Madrid (1972-74). Profesor Titular Jubilado de la Universidad de los Andes. Director de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades de la ULA (1975-1976). Director Fundados del Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres de la misma Universidad (1977-1979). Decano de la Facultad de humanidades de la Universidad de Los Andes (1979-1981). Lubio Cardozo fue un estudioso de la literatura y las humanidades. Escribió ensayos, poesía y narrativa. Falleció el 22 de noviembre de 2021 en la ciudad de Mérida Venezuela.




sábado, 21 de agosto de 2021

"Pier thirty one" de Luis Marin

 

Luis Marin en su monólogo performático "Pier thirty one" Museo de Bellas Artes de Caracas, 

20 de agosto de 2021

Imagen digital: Leo Granado


El performance no se ensaya, (no posee guion como suele ocurrir en el teatro), es más bien un tipo de acontecimiento u obra efímera que se lleva en la memoria de los asistentes al evento. Así el registro de la obra tendrá también mucho del espectador que puede, (desde su percepción) construir, reconstruir y elaborar reflexiones de acuerdo a lo que el performancista sugirió,  dijo o quiso decir. 

El arte suele revelar aspectos de la realidad que no son visibles y la mayoría de las veces la vida trascurre en un tiempo diferente, ocurre también con los tiempos históricos. Algo sobre esos intersticios, sobre los años, lo autobiográfico y el devenir se permitió expresar el escultor Luis Marín al presentar su monólogo performático a mitad de la tarde del viernes 20 de agosto de 2021, en el jardín central del Museo de Bellas Artes de Caracas. 


Imagen digital: Leo Granado

Su performance trató acerca de los contextos, las relaciones humanas, las diferencias de las clases económicas y culturales, de espacios vitales (uno hace casi 35 años) de su relación con la ciudad de Londres y en  un "verse" años luego para hablarnos de los sistemas de relaciones.




Imagen digital: Juan Carlos Lugo

En él performance el artista que realizaba el "monólogo performático" refería una vivencia suscitada en Londres hace 35 años, cuando apenas graduado de la Escuela de Arte de Chelsea solicitó trabajar en un restaurant como mesonero por interesarle "la audiencia", es decir, "la clientela" (antes trabajó como modelo posando desnudo para los estudiantes de dibujo). A pesar de que los que integraban el personal del restaurant eran de los más calificados y con importantes estudios y experiencia en hotelería, el recién graduado estudiante de arte fue aceptado como el mesero que ofrecería los licores a los comensales. Ese lugar, -de moda para ese entonces- era frecuentado por personas como Christina Onassis, entre otras "celebridades" perseguidas por paparazzis. 

En el performance, a medida que se desplazaba de un lugar a otro, el artista iba explicando cómo servir los licores, que se debía reconocer a la persona que iba a cancelar la cuenta y cómo lograr venderle más licor, todo un delicado "lenguaje" que transcurría en un cálido y aparentemente despreocupado devenir. En una oportunidad, en medio de su trabajo, al servir los licores, escuchó que una mujer le dijo: "en el sofá"...



Imagen digital: Juan Carlos Lugo


(Un mesero jamás debe interactuar con clientes), pero, extrañado por el comentario, al volver a servirle en la mesa a la mujer que estaba acompañada por amigas, escuchó nuevamente risas, y la palabra "desnudito".

Nuevamente, al regresar a la mesa referida, la mujer que hacía comentarios sobre el mesero le dio el nombre de un artista plástico inglés, la señora había adquirido un dibujo de un hombre desnudo y tenía el dibujo sobre el sofá de su casa. La mujer había reconocido al modelo del dibujo.



Imagen digital: Leo Granado


Al finalizar la narración de la historia, el escultor se fue despojando de su indumentaria y mientras lo hacía decía: "nos toca hacer como Francisco de Miranda" se ató a la cabeza una tela roída y se colocó desnudo en la pose de la pintura de Arturo Michelena. Posteriormente, se colocó un sobretodo y abandonó el lugar. 


Imagen digital: Leo Granado


Escultor Luis Marin, Ciudad Bolívar 27/12/1952. Maestro Honorario de la Universidad Nacional Experimental de las Artes. Treinta y cinco años en la docencia universitaria:


The Chelsea Scool of art: 1985-99
IUESAPAR: 1994-2008
UNEARTE: 2009-2020


Entre 1968 y 1969 realiza sus primeros estudios con Pascual Navarro. En 1977 se residencia en Inglaterra y realiza cursos libres de arte en el City Life Institute de Londres. En 1984 culmina con honores la licenciatura en escultura en la Chelsea School of Art and Design y, entre 1984 y 1985, realiza un posgrado en el mismo instituto, en historia del arte moderno. En 1985 realiza escenografías para teatro y, desde 1986, trabaja como profesor titular del Chelsea College. Es profesor de escultura del IUESAPAR desde 1994. Ha participado en exposiciones colectivas, entre las que se encuentran "Feed Back" (Canning House, Londres, 1982), "Carlos Cruz Diez and Two Young Venezuelan Artist" (Consort Gallery Imperial College, Londres, 1983), "Quatre artistes vénézuéliens" (Sala Arturo Michelena et Cristóbal Rojas, París), "The Pick of New Graduate Art" (Christie's, Londres, 1984), "1st Latin American Arts Exhibition" (Brixton Art Gallery, Londres, 1985), "Transmutación de lo orgánico" (Museo de Arte La Rinconada, Caracas, 1988), "Latins in London" (Bolívar Hall, Casa de Miranda, Londres, 1989), "From the Contemporary" (Bolívar Hall, Casa de Miranda, Londres, 1990), "Art Express" (The Mall Gallery, Londres, 1991), "My Day View" (The Willesden Gallery, Londres, 1992), Gran Premio Bienal Dimple 15 Años (MACCSI, 1994), "La intimidad" (Espacios Unión, Caracas, 1995) y "La escultura de espacio urbano" (MACCSI, 1999).


  • 1984 "Primera individual", New End Theatre, Londres
  • 1985 "One Woman, One Man Show", Every Man Theatre, Liverpool, Inglaterra
  • 1986 "Who Will Survive", Galería Hanover I y II, Liverpool, Inglaterra
  • 1988 "De allá para acá", Los Espacios Cálidos
  • 1989 "Esculturas", Galería Kodak, Caracas
  • 1990 "New Sculpture", Bolívar Hall, Casa de Miranda, Londres
  • 1991 The New Studio Open Show, Londres
  • 1992 Galería Duryni, Londres
  • 1993 "Sculpture Exhibition", Galería Duryni, Londres
  • 1994 "Evoluciones", Galería Zibrowius, Caracas
  • 1995 "Alterna", Galería Alternativa Caracas / "The Nex to One Man Show", Londres
  • 1996 "Individual", Re Argyll, Londres
  • 2000 "Una individual", Sala RG



sábado, 3 de abril de 2021

¿ImPertinente?

 


                                                                                       Retrato de dama. Pintura anónima mexicana



nadie dio una palmada

ninguno

 me acompañó a la jauría

sólo pocos

trajeron todo su espigado corazón que compartimos


no sonaron los teléfonos ni los timbres

bajo los pies el suelo

sabia claridad

para cuando se me entorche la suerte

para salvarme del mareo de lo obtenido

público consuelo

atadura caprichosa


Ximena Benítez. Temporales en Extramuros. Fondo Editorial IPASME, Caracas, 2007.




domingo, 21 de marzo de 2021

Íntima obediencia: sus poéticas

 


Portada de Íntima obediencia de Ximena Benítez. La imagen de la portada es de la plástico Ángela Scavo.

Editorial Giraluna, Caracas, 2020.


Al que me diga “poeta”

le caeré a muelazo

sobresaltado y crónico

con la razón sobre las nubes inmolares


****


 La Obra Imaginaria 

 

            La obra puede que parezca que desaparece cuando es reconocida, o cuando se logra hablar de ella, ya con distancia.

            La obra siempre ha estado en ti, se ha alimentado de cada una de tus vivencias, de tus hallazgos, de tus fracasos, ha ido medrando secretamente. A veces revela alguna de sus partes, se le intuye, pero aún no puede llamársele obra. Así mientras intentas hacerla nacer, sin saber que es ya demasiado grande y está a punto de romper tu piel para salir-, es avizorada por los maestros que tienen la experiencia suficiente para advertir su llegada, no sin estremecimiento.

            Cuando aparece la obra es desbordante en imágenes y deja boquiabierto a quien la contempla, no se articulan palabras en el sentido usual, no existen palabras para nombrarla, hay que crear un lenguaje que intente dibujar su silueta, pero que jamás va a poder fotografiar fielmente la experiencia que sido el verla. Porque la obra es demasiado rápida en su lentitud, implacablemente lenta en su brusquedad, tiene todo de ti sin ser tú, todos están en esencia (sin estar), no pertenece a nadie y es de cada uno, no hay como medirla, pesarla, clasificarla o destruirla, a lo sumo se intenta, infructuosamente.

             La obra jamás desaparece cuando con distancia se recuerda, o se habla de ella. Luego de verla sabes que siempre estuvo dentro de ti, que está que jamás te dejará, que continúa medrando.

 

 

                                                                                                              a Zacarías García


***

 

Poesía que sales de la manga

ciegamente saliendo

sartén que guerrea

            aplaude tortillas para cantar

trajes que encierran el giro cristalino del aceite


****

Crecerá la poesía

inevitablemente

en este tiempo y lugar

se esponjará la hora de desencanto y traición

a plena luz del día

a plena luz

 

Será de lluvia

fogonazo tropiezo

despiadada mortandad

saldrá de si

de si ahogada desojada

saldrá de fuego

 

Confiar en el instante

en el asombrado gozo

de la sombra

confiar en uno solamente

en uno

porque se rasga lo profundo

lo sucedáneo

y aún persiste lo frágil

va creciendo

va soltándose de sí

creciendo

como latido

de caída

como un abandonarse

al abismo

como el misterio

como la flor encendida

de los sueños

en millones de pies

de manos-latidos

de canto proferido

en grillos y montañas

 

Pasará

 

fuego encendido

fecundo en

su fuego

denotado alarido

crecerá

aún en el abismo

la poesía

crecerá


a Lenin Márquez


***

 

 

Un tiempo de prisa

me despide raudo

los objetos olvidados

las esquinas desechas

las equivocaciones

pesco los fragmentos atravesados y mohosos de lo dormido

alejado

descosido

porque todo eso me compone

en la espera

de este recuento

 

Las elucubraciones y posibilidades

los recovecos de lo que pudo y no fue

y lo que está aunque no se quiera

vive/crece silencioso

porque hay algo más grande

creciendo

que me obliga a seguir

a procurarme cuido

 

procurarme pues

¿lo escrito acaso no nos condena (nos) configura?

persigo una dormida ilusión

                aun en guerra

como si al mirar en mi vida como pozo

en mis pies habitara desde siempre

como las voces

que me sostienen

como la imperceptible respiración

todo está pasando

y se descubre en los otros

como si fuese así

como si mi encierro

agitara la rabia y el destrozado asombro

que me sobreviven



****



Del poemario Íntima obediencia, Ximena Benítez. Editorial Giraluna, Caracas, 2020 https://www.amazon.com.au/%C3%8Dntima-obediencia-Spanish-Ximena-Ben%C3%ADtez-ebook/dp/B08F9MFQ9J



 

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

Sin fecha. Blanca Varela

 


Imagen de pintura de Leonora Carrinton



Sin fecha

                                                                                                 a Kafka

Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero
      un pie y luego otro.
Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la
      inevitable sombra que se adelanta y voltea la esquina, a
      tientas.

Suficientes razones, suficientes razones para desandar,
      decaer, desvolar.
Suficientes razones para mirar por la ventana. Para observar
      la mano que cuenta a oscuras los dedos de la otra mano.

Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones
      durante.
La hoja de afeitar enmohecida es el límite.
Lasciate ogni speranza voi ch’entrate.
No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo confirma
      Sobre el aire totalmente recto, como un cadáver.
Y hay otras.
Palidez, sobresalto, algo de náusea.
Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que
      no sabe.
La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera.
      No sabe dónde.

Y las demás. ¿Existen?

Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha.
Dejaste arrastrar contra la corriente, como un perro.
Aprender a caminar sobre la viga podrida.
En la punta de los pies. Sobre la propia sombra.
No más grande que uno ni más pequeña.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno.
Uno atrás, otro adelante.
Contra la pared, boca abajo, en un rincón.
Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más
      grande que ellos ni más pequeño.
Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma
      Inocente confunde con su propio excremento.

Malolientes razones en la boca del túnel.
Y a la salida.
A la postre tantas razones como cuellos existen.

Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con
      un hacha, de dios con un hacha.
Del espíritu y la carne con un hacha.
No habrá testigos.
So nos ha advertido que el cielo es mudo.

A lo más se escribirá, se borrará. Será olvidado.
Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar
      un pie y luego el otro.
No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más
      pequeña, la inevitable sombra se adelantará.
Y volteará la misma esquina. A tientas.

Blanca Varela (Lima, 10 de agosto de 1926-12 de marzo de 2009)




La obra poética de Blanca Varela es de las que más he querido. Tuve la oportunidad de verla recitando este poema en Caracas, por en la última década del siglo pasado. Percibí la imagen de una mujer muy fuerte, hermosa, una voz firme, segura de su verbo y con un ritmo perfecto.

Desde entonces me acompañé de su obra, la estudié y me motivó mucho. Este poema con cada lectura se hace más propicio para los días que corren.

Ximena Benítez


martes, 19 de enero de 2021

Costumbres

 





                                                      Marc Chagall, El paseo

                                                         Óleo sobre tela, 1918


No es para quedarnos en una casa que hacemos una casa

no es para quedarnos en el amor que amamos

y no morimos para morir

tenemos sed y

paciencias de animal.


                                                       

Juan Gelman

(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930- México D.F. 14 de enero de 2014). 


Recordando este poema de Gelman inicio Lunisolio en este 2021. Este propósito, esta voz, tan guardada y pura que ya se ha hecho auténticamente nuestra. El pan de la poesía, la más entrañable, la más preciada. 

Agradecemos las horas en las que podemos compartir con familiares y amigos lo vital, tan frágil, entrañable y milagroso como este instante. 

Ximena Benítez

Caracas, 19 de enero de 2021

martes, 29 de diciembre de 2020

2020

 


Este año 2020 ha sido de introspección y de duros retos personales. 
Han muerto varios amigos que aún debían acompañarnos, por ser jóvenes, por no haber podido atenderse como deberían haberlo hecho, compañeros de trabajo, familiares y amigos.
Al caminar por Caracas consigo una ciudad con ausencias: los lugares por los que pasaba, los sitios de reunión ya no están, los negocios cerraron, se convirtieron en sitios para vender comida, y los avisos publicitarios aparecen como fantasmales recuerdos de lo que un día quiso ser, trató, o existió alguna vez. Lo mismo ocurre con mi libreta de teléfonos, la mitad de la familia fuera del país, igualmente ocurre con los amigos. Los vecinos también, unos se han ido del país, otros resisten. Todos hemos compartido estas calles en las que ha habido guarimbas y marchas, contramarchas y guarimbas y a la final muchos seguimos acá, tercamente resistiendo. A sabiendas de que en todas partes se habla de nuestro país, mal o bien, pero se habla. La crisis económica es innegable, la crisis social es una bomba que estallará en nuestras manos, reaparecieron los “niños de la calle” cada vez más visibles las desigualdades con la dolarización del país y los salarios en bolívares. La constante depauperación del trabajo intelectual, del trabajo profesional, de lo que no sea comercio. Y allí también resistimos en nuestros valores, resistimos en nuestros puestos de trabajo con la ilusión de que de alguna manera contenemos una represa de lo social, ¿qué serían de los estudiantes si todos los profesores nos vamos de la Universidad? ¿cuántos quedarían allí? los que están también resistiendo en las universidades pueden hacer arte, se expresan al menos, por esa razón, les acompaño mientras pueda. La crónica no es favorable. Cuando estamos en el ojo del huracán, luego de vivir un apagón de cinco días y ver como los vecinos cobraban en dólares por ponerle carga a un teléfono celular, cuando volvimos a cocinar con leña en este país petrolero por la falta de gas, cuando vimos que no había gasolina y que luego la que importaron la” bachaqueaban”, es decir, la traficaban y la vendían también en dólares. Cuando los pescadores no pescaban tampoco para vender el combustible, (de eso me enteré por un amigo que vive en la isla de Margarita), cuando vi como enflaquecieron mis vecinos, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Cuando descubrí que los hijos de un amigo no comían desde hace días y me vi haciendo “magia” en la cocina para alimentar a los míos, recordé mi infancia, recordé las enseñanzas de mamá sobre la posible guerra que vendría. Y en marzo la pandemia ¿Qué más nos podía ocurrir? pues sí, la pandemia. Ya hemos aprendido a vivir con ella. Aprendimos con los niños en casa que en la escuela nada les enseñaban, si, y que nos toca hacer un pensum nuevo para lidiar con lo que les mandan en la escuela que no termina de ser nada útil, y enseñarles cosas prácticas como actividades domésticas, compañerismo con sus hermanos, amor por los animales, respeto, consideración y que aprendan a perder, a esperar, a planificar, a utilizar su tiempo, a leer, a releer, a ejercitarse, a escuchar, a mirar, a orar, a agradecer y a sonreír. Que los niños también sienten el antes y el después de la pandemia, porque estamos acá recluidos todos.
A veces tememos el silencio de la noche, y no sabemos si será por el agua, por un ruido, por un misil que tratarán de exterminarnos. Porque aunque todos estamos por los momentos “bien”, desde hace tiempo estábamos confinados, si, en nuestras casas, con reservas de agua porque no hay, constantemente falla el agua, lo normal es que no salga ya por los grifos. Y en Caracas al menos no sufrimos los cortes programados de electricidad que si poseen en el interior del país. Lo verdaderamente hermoso es ver el sol y escuchar las guacamayas. También la red de amigos que hemos construido, que hemos constatado que tenemos, eso es invaluable, dentro y fuera del país. Y nuestra familia, la familia que se une en los momentos difíciles, que nos auxilia, que está pendiente de nosotros que conocemos también mejor y eso es más que valioso, es precioso, nos llena de amor, de alegría y de agradecimiento. 
Ya este 2021 vendrá con más sorpresas, pues el movimiento, el asombro es lo que nos sostiene. ¡Salud!