martes, 18 de agosto de 2026

Federico García Lorca: sobre ser poeta y dibujante, sobre la muerte



Imagen de la fotografía sobredibujada de  F.G.L. Barcelona, 1927. 131 x 90 

Inscrip: "Urquinaona", "Hola hijo! / aquí estoy!" 

 

El día de hoy, 18 de agosto de 2026, se cumplen 90 años del asesinato, -a un mes de iniciada la guerra civil española- del poeta de Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada 5 de junio de 1898-.camino de Viznar a Alfacar, Granada, 18 de agosto de 1936). 

Mi amigo Élmer Szabó (Budapest, 1940-2001, Caracas), poeta venezolano, cuya familia, -huyendo de la postguerra- emigró a Venezuela en 1947 refería la siguiente cita de Marx: "los poetas son unos tipos raros, con los cuales hay que ser tolerantes" y ésta es, una de las frases más exactas sobre los poetas, porque ¡que incómodo es el oficio del poeta! más aún del poeta que dibuja, ese que desviste vestiduras aparienciales, mejor sería tenerlos en libros, en preciosas ediciones, sin bulla, sin necesidad de alimentarles, sin sus impertinencias, para así no ser observados por sus agudos ojos, y si se puede dejar su obra en una gaveta mejor aún, porque así luego podrían reírse del ridículo intento de lo que en vida procuró construir, lo que él llamaba obra.

En Piedra Negra sobre piedra blanca, César  Vallejo, el imprescindible poeta peruano, también de ese tiempo terrible escribe: 

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro  

Sin duda, no hay manera de comprender todo lo que puede llegar a molestar un poeta, eso es indescriptible. El trabajo de la poesía y del arte es la de observar y construir lenguaje y siempre es político, siempre es en nosotros, si no se es pueblo, si no se nutre de la voz del pueblo es falso. Por eso la mirada del poeta suele ser tan incómoda. Necesita de lo popular pero a la vez se construye en solitario, si el poeta es además dibujante, su trabajo es doblemente solitario, porque el oficio de las artes plásticas es también es ajeno a las multitudes. El trabajo del arte y la poesía es a tiempo completo, no hay manera de pagarlo porque cuesta la vida, va con sangre, parafraseando al poeta argentino Juan Gelman es el Juego en que andamos, eso es sumamente incómodo, apostamos (sólo una apuesta, válgame saber si atinamos) a la eternidad. 

Obra y vida, vida y obra en su lugar y su tiempo, en lo que les ha tocado vivir, percibir, pero todos en la carrera hacia la impostergable y consciente mortalidad. 

Federico García Lorca en su Teoría y Juego del Duende, nos da ejemplos interdisciplinarios sobre lo que significa escribir versos, sus ejemplos nos remiten a la pintura, a la música, a la danza, al performance y por su puesto a la poesía. Sus estudios de filosofía y letras más la convivencia de García Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde entabló amistad con Salvador Dalí, Luis Buñuel, Jorge Guillén, Rafael Alberti y Pablo Neruda, además de sus posteriores viajes a La Habana y Nueva York abonaron en él la construcción de un lenguaje que no solo se expresó en versos, sino en la dramaturgia y en el dibujo. Esos pequeños dibujos que iba realizando el poeta, las dedicatorias en las portadas de los libros que obsequiaba, las servilletas en las que trazaba lineas mientras estaba en algún café, forman parte del proceso de la obra del poeta. ¡Y que regalo es verlas! Durante mis años de estudiante de artes plásticas,  pasé un día por la tienda del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, -más o menos en el año 2000-, en esa tienda habían joyas realizadas por orfebres y diferentes souvenires, entre ellos descubrí un tesoro, un catálogo con los Dibujos de Federico García Lorca, lo adquirí y desde entonces me ha acompañado y he compartido con mis estudiantes. Sus dibujos, más de 400 aparecen en ese libro, cuyo proyecto y catalogación estuvo a cargo de Mario Hernández, y fue una exposición itinerante de los dibujos de García Lorca realizada en el año 1987 en las ciudades de Caracas, Buenos Aires, Montevideo, México D.F. y Nueva York. Una coedición de la Fundación Federico García Lorca, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, el Instituto de Coperación Iberoamericana y el Comité Conjunto Hispanoamericano para la Cooperación Cultural y Educativa de Madrid. De este libro coloco acá algunas imágenes que me conmueven especialmente.

 

Imagen: Dibujo de F.G.L. 1934.

Cabezas cortadas de Federico García Lorca y Pablo Neruda

Tinta china sobre papel amarillento

Inscrip: "Cabezas cortadas de Federico García Lorca y Pablo Neruda/ autores de este libro de poemas. / Este Patético dibujo fue realizado la tarde del Martes 13 de 1934 en la ciudad de Santa Marta de los Buenos Aires así como todos los demás / dibujos-"

 


 Imagen: Dibujo de Federico García Lorca

Verde que te quiero verde, 1930. Tinta verde y azul y lapicero de color rojo frente a Romancero sonámbulo.

  

Las conjeturas sobre las circunstancias de la muerte del poeta, que realizó su obra en medio de un tiempo de extremismos políticos y fue víctima durante la guerra civil española, es trabajo de criminólogos. Los sociólogos, economistas, historiadores y periodistas nos darán sus versiones de lo que pudo o no pasar, algunos harán películas, poemas, canciones sobre lo sucedido, sin embargo, la muerte de un ser humano es es irreversible, por eso, reflexionamos hoy sobre el oficio de poeta, su fragilidad, su relación con la vida y su tiempo.

Para cerrar este pequeño homenaje, dejo acá un poema del argentino Juan Gelman, necesario para la lectura y conjuro sobre la muerte, que así sea.

 

                                                                         Ximena Benitez

                                                    Caracas, 18 de agosto de 2026 

 


Imagen: Dibujo de F.G.L.
Autorretrato con animal fabuloso abrazado 1929-1931. 250 x 200 
Tinta china sobre papel de dibujo recortado 


«Muertes»

un día vi pasar a la muerte / no iba a caballo /chillaba
como las golondrinas alrededor de santa maría maggiore / es
triste la muerte así / lo digo en serio y por las dudas
que alguien no sepa que una muerte así es triste

esa muerte chillaba como un condenado / no la favorecían
el bello estío las fuentes las mujeres que ella dejaba transitar
como calor fuego o piedad / la muerte esa
no valía un centavo en ningún lugar del mundo

por empezar no era necesaria / no tenía aventuras ni corajes / no
cantaba / no era capaz de hacer cantar / no usaba medias azules / sus ojos
chillaban como golondrinas cortando la tarde alrededor
de santa maría maggiore / lo digo yo que la vi / daba

lástima o pena esa muerte a cocheros caballos
suaves en la mitad del día / muerte sin gusto / sola / infeliz /
muerte vieja / sin
volar /sin hilo en los piecitos / chillando
en la mitad de la plaza

cuando terminó de pasar tuve miedo
no quiero ver nunca más a esa muerte
de todo corazón no quiero verla nunca más
especialmente el día de mi muerte

 

Juan Gelman, Hechos y relaciones, 1980.