domingo, 21 de marzo de 2021

Íntima obediencia: sus poéticas

 


Portada de Íntima obediencia de Ximena Benítez. La imagen de la portada es de la plástico Ángela Scavo.

Editorial Giraluna, Caracas, 2020.


Al que me diga “poeta”

le caeré a muelazo

sobresaltado y crónico

con la razón sobre las nubes inmolares


****


 La Obra Imaginaria 

 

            La obra puede que parezca que desaparece cuando es reconocida, o cuando se logra hablar de ella, ya con distancia.

            La obra siempre ha estado en ti, se ha alimentado de cada una de tus vivencias, de tus hallazgos, de tus fracasos, ha ido medrando secretamente. A veces revela alguna de sus partes, se le intuye, pero aún no puede llamársele obra. Así mientras intentas hacerla nacer, sin saber que es ya demasiado grande y está a punto de romper tu piel para salir-, es avizorada por los maestros que tienen la experiencia suficiente para advertir su llegada, no sin estremecimiento.

            Cuando aparece la obra es desbordante en imágenes y deja boquiabierto a quien la contempla, no se articulan palabras en el sentido usual, no existen palabras para nombrarla, hay que crear un lenguaje que intente dibujar su silueta, pero que jamás va a poder fotografiar fielmente la experiencia que sido el verla. Porque la obra es demasiado rápida en su lentitud, implacablemente lenta en su brusquedad, tiene todo de ti sin ser tú, todos están en esencia (sin estar), no pertenece a nadie y es de cada uno, no hay como medirla, pesarla, clasificarla o destruirla, a lo sumo se intenta, infructuosamente.

             La obra jamás desaparece cuando con distancia se recuerda, o se habla de ella. Luego de verla sabes que siempre estuvo dentro de ti, que está que jamás te dejará, que continúa medrando.

 

 

                                                                                                              a Zacarías García


***

 

Poesía que sales de la manga

ciegamente saliendo

sartén que guerrea

            aplaude tortillas para cantar

trajes que encierran el giro cristalino del aceite


****

Crecerá la poesía

inevitablemente

en este tiempo y lugar

se esponjará la hora de desencanto y traición

a plena luz del día

a plena luz

 

Será de lluvia

fogonazo tropiezo

despiadada mortandad

saldrá de si

de si ahogada desojada

saldrá de fuego

 

Confiar en el instante

en el asombrado gozo

de la sombra

confiar en uno solamente

en uno

porque se rasga lo profundo

lo sucedáneo

y aún persiste lo frágil

va creciendo

va soltándose de sí

creciendo

como latido

de caída

como un abandonarse

al abismo

como el misterio

como la flor encendida

de los sueños

en millones de pies

de manos-latidos

de canto proferido

en grillos y montañas

 

Pasará

 

fuego encendido

fecundo en

su fuego

denotado alarido

crecerá

aún en el abismo

la poesía

crecerá


a Lenin Márquez


***

 

 

Un tiempo de prisa

me despide raudo

los objetos olvidados

las esquinas desechas

las equivocaciones

pesco los fragmentos atravesados y mohosos de lo dormido

alejado

descosido

porque todo eso me compone

en la espera

de este recuento

 

Las elucubraciones y posibilidades

los recovecos de lo que pudo y no fue

y lo que está aunque no se quiera

vive/crece silencioso

porque hay algo más grande

creciendo

que me obliga a seguir

a procurarme cuido

 

procurarme pues

¿lo escrito acaso no nos condena (nos) configura?

persigo una dormida ilusión

                aun en guerra

como si al mirar en mi vida como pozo

en mis pies habitara desde siempre

como las voces

que me sostienen

como la imperceptible respiración

todo está pasando

y se descubre en los otros

como si fuese así

como si mi encierro

agitara la rabia y el destrozado asombro

que me sobreviven



****



Del poemario Íntima obediencia, Ximena Benítez. Editorial Giraluna, Caracas, 2020 https://www.amazon.com.au/%C3%8Dntima-obediencia-Spanish-Ximena-Ben%C3%ADtez-ebook/dp/B08F9MFQ9J



 

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

Sin fecha. Blanca Varela

 


Imagen de pintura de Leonora Carrinton



Sin fecha

                                                                                                 a Kafka

Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero
      un pie y luego otro.
Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la
      inevitable sombra que se adelanta y voltea la esquina, a
      tientas.

Suficientes razones, suficientes razones para desandar,
      decaer, desvolar.
Suficientes razones para mirar por la ventana. Para observar
      la mano que cuenta a oscuras los dedos de la otra mano.

Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones
      durante.
La hoja de afeitar enmohecida es el límite.
Lasciate ogni speranza voi ch’entrate.
No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo confirma
      Sobre el aire totalmente recto, como un cadáver.
Y hay otras.
Palidez, sobresalto, algo de náusea.
Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que
      no sabe.
La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera.
      No sabe dónde.

Y las demás. ¿Existen?

Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha.
Dejaste arrastrar contra la corriente, como un perro.
Aprender a caminar sobre la viga podrida.
En la punta de los pies. Sobre la propia sombra.
No más grande que uno ni más pequeña.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno.
Uno atrás, otro adelante.
Contra la pared, boca abajo, en un rincón.
Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más
      grande que ellos ni más pequeño.
Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma
      Inocente confunde con su propio excremento.

Malolientes razones en la boca del túnel.
Y a la salida.
A la postre tantas razones como cuellos existen.

Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con
      un hacha, de dios con un hacha.
Del espíritu y la carne con un hacha.
No habrá testigos.
So nos ha advertido que el cielo es mudo.

A lo más se escribirá, se borrará. Será olvidado.
Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar
      un pie y luego el otro.
No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más
      pequeña, la inevitable sombra se adelantará.
Y volteará la misma esquina. A tientas.

Blanca Varela (Lima, 10 de agosto de 1926-12 de marzo de 2009)




La obra poética de Blanca Varela es de las que más he querido. Tuve la oportunidad de verla recitando este poema en Caracas, por en la última década del siglo pasado. Percibí la imagen de una mujer muy fuerte, hermosa, una voz firme, segura de su verbo y con un ritmo perfecto.

Desde entonces me acompañé de su obra, la estudié y me motivó mucho. Este poema con cada lectura se hace más propicio para los días que corren.

Ximena Benítez


martes, 19 de enero de 2021

Costumbres

 





                                                      Marc Chagall, El paseo

                                                         Óleo sobre tela, 1918


No es para quedarnos en una casa que hacemos una casa

no es para quedarnos en el amor que amamos

y no morimos para morir

tenemos sed y

paciencias de animal.


                                                       

Juan Gelman

(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930- México D.F. 14 de enero de 2014). 


Recordando este poema de Gelman inicio Lunisolio en este 2021. Este propósito, esta voz, tan guardada y pura que ya se ha hecho auténticamente nuestra. El pan de la poesía, la más entrañable, la más preciada. 

Agradecemos las horas en las que podemos compartir con familiares y amigos lo vital, tan frágil, entrañable y milagroso como este instante. 

Ximena Benítez

Caracas, 19 de enero de 2021

martes, 29 de diciembre de 2020

2020

 


Este año 2020 ha sido de introspección y de duros retos personales. 
Han muerto varios amigos que aún debían acompañarnos, por ser jóvenes, por no haber podido atenderse como deberían haberlo hecho, compañeros de trabajo, familiares y amigos.
Al caminar por Caracas consigo una ciudad con ausencias: los lugares por los que pasaba, los sitios de reunión ya no están, los negocios cerraron, se convirtieron en sitios para vender comida, y los avisos publicitarios aparecen como fantasmales recuerdos de lo que un día quiso ser, trató, o existió alguna vez. Lo mismo ocurre con mi libreta de teléfonos, la mitad de la familia fuera del país, igualmente ocurre con los amigos. Los vecinos también, unos se han ido del país, otros resisten. Todos hemos compartido estas calles en las que ha habido guarimbas y marchas, contramarchas y guarimbas y a la final muchos seguimos acá, tercamente resistiendo. A sabiendas de que en todas partes se habla de nuestro país, mal o bien, pero se habla. La crisis económica es innegable, la crisis social es una bomba que estallará en nuestras manos, reaparecieron los “niños de la calle” cada vez más visibles las desigualdades con la dolarización del país y los salarios en bolívares. La constante depauperación del trabajo intelectual, del trabajo profesional, de lo que no sea comercio. Y allí también resistimos en nuestros valores, resistimos en nuestros puestos de trabajo con la ilusión de que de alguna manera contenemos una represa de lo social, ¿qué serían de los estudiantes si todos los profesores nos vamos de la Universidad? ¿cuántos quedarían allí? los que están también resistiendo en las universidades pueden hacer arte, se expresan al menos, por esa razón, les acompaño mientras pueda. La crónica no es favorable. Cuando estamos en el ojo del huracán, luego de vivir un apagón de cinco días y ver como los vecinos cobraban en dólares por ponerle carga a un teléfono celular, cuando volvimos a cocinar con leña en este país petrolero por la falta de gas, cuando vimos que no había gasolina y que luego la que importaron la” bachaqueaban”, es decir, la traficaban y la vendían también en dólares. Cuando los pescadores no pescaban tampoco para vender el combustible, (de eso me enteré por un amigo que vive en la isla de Margarita), cuando vi como enflaquecieron mis vecinos, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Cuando descubrí que los hijos de un amigo no comían desde hace días y me vi haciendo “magia” en la cocina para alimentar a los míos, recordé mi infancia, recordé las enseñanzas de mamá sobre la posible guerra que vendría. Y en marzo la pandemia ¿Qué más nos podía ocurrir? pues sí, la pandemia. Ya hemos aprendido a vivir con ella. Aprendimos con los niños en casa que en la escuela nada les enseñaban, si, y que nos toca hacer un pensum nuevo para lidiar con lo que les mandan en la escuela que no termina de ser nada útil, y enseñarles cosas prácticas como actividades domésticas, compañerismo con sus hermanos, amor por los animales, respeto, consideración y que aprendan a perder, a esperar, a planificar, a utilizar su tiempo, a leer, a releer, a ejercitarse, a escuchar, a mirar, a orar, a agradecer y a sonreír. Que los niños también sienten el antes y el después de la pandemia, porque estamos acá recluidos todos.
A veces tememos el silencio de la noche, y no sabemos si será por el agua, por un ruido, por un misil que tratarán de exterminarnos. Porque aunque todos estamos por los momentos “bien”, desde hace tiempo estábamos confinados, si, en nuestras casas, con reservas de agua porque no hay, constantemente falla el agua, lo normal es que no salga ya por los grifos. Y en Caracas al menos no sufrimos los cortes programados de electricidad que si poseen en el interior del país. Lo verdaderamente hermoso es ver el sol y escuchar las guacamayas. También la red de amigos que hemos construido, que hemos constatado que tenemos, eso es invaluable, dentro y fuera del país. Y nuestra familia, la familia que se une en los momentos difíciles, que nos auxilia, que está pendiente de nosotros que conocemos también mejor y eso es más que valioso, es precioso, nos llena de amor, de alegría y de agradecimiento. 
Ya este 2021 vendrá con más sorpresas, pues el movimiento, el asombro es lo que nos sostiene. ¡Salud!

domingo, 14 de junio de 2020

Primera versión de "Temporales": libro objeto (1994)




Temporales
Ximena Benítez
                             Ensamblaje en madera intervenida con dibujos, collage, gubias y laqueado
Libro-objeto, ejemplar único. Ocumare del Tuy, 1994 
Colección de la autora



"Temporales" es mi primer poemario, apareció por primera vez en el año 1996 cuando lo envié simultáneamente a la I Bienal Teófilo Tortolero y a un Concurso de Poesía de la Universidad de los Llanos. Pero en el año 1994 realicé una edición de autor en ejemplar único con algunos de sus poemas. 

Fue un trabajo de 24 horas continuas, algo casi febril, trabajo en  madera, alternado el día y la noche de esas horas, intenso trabajo interior, recuerdo el cansancio del cuerpo, el ritmo y la "sorpresa" que me provocó el ver el resultado al amanecer. Así, construí mi primer "Libro objeto", hoy lo muestro públicamente en digital.







Temporales en Extramuros

En el año 2007, aparece Temporales junto a mis poemarios Zona Ubicua y Extramuros, bajo el nombre Temporales en extramuros publicado por el Fondo Editorial Ipasme, prologado por Gustavo Pereira, editado por el escritor chileno Gustavo Ávila y con portada y diseño de la venezolana Beatriz Granado Bruera. 

sábado, 16 de mayo de 2020

Sobre Juan Calzadilla, por sus 90 años


Milagro Rincones, Ximena Benitez (con Malena) y Juan Calzadilla
Caracas, enero 2009


Cuando estudiamos la relación entre literatura y artes plásticas en Venezuela y el mundo, Juan Calzadilla aparece como ineludible referencia: desprejuiciado, erótico, irreverente, seductor, racional, lúdico, apasionado, generoso y traslúcido.

A Juan Calzadilla lo llamamos "el poeta más joven de Venezuela" porque se relaciona con las generaciones novísimas como un par. Juan que teniendo una posición política pública y notoria, jamás confunde los afectos con la política.



Juan Calzadilla, Milagro Rincones y Malena
Fotos: Leo Granado

Supimos de sus ágiles escapes de reuniones burocráticas, que su sordera era sólo para desechar infructuosas voces. Lo acompañamos en reuniones nocturnas con las poetas más bellas y tremendas de Nuestramérica. Conocemos a la familia que Juan formó, a la madre de sus hijos, la extraordinaria Amanda, que en sus descripciones telefónicas me retrató los años, la paciencia, el cuido, amor y desamor que hay tras los artistas, más aún cuando se tienen con ellos hijos, cada uno con sus personalidades y caracteres. Una casa llena de obras, de vida y movimiento. Desórdenes del alma, emotividad, juegos con el humor, relaciones entre la ciudad y el cuerpo, los cuerpos, los interlineados, las tramas, las tipografías, las constelaciones, el porvenir.

A pocos días de nacida mi primera hija me sorprendió Juan en casa, llegó acompañado con mi profesora de artes gráficas Milagro Rincones, fue una tarde de risas, de luz y ternura que jamás olvidaré. Porque Juan si de algo conoce es del tiempo, es un sabio niño eterno, nuestro Juan Calzadilla.

 
Ximena Benitez
Caracas, 12/5/2020

viernes, 4 de octubre de 2019

Blaise Cendrars


                                                                                       Blaise Cendrars pintado por Modigliani 1917

ERES MAS BELLA QUE EL CIELO Y EL MAR




Cuando amas hay que partir
Abandona a tu mujer abandona a tu hijo
Abandona a tu amigo abandona a tu amiga
Abandona a tu amante abandona a tu amante
Cuando amas hay que partir

El mundo está lleno de negros y de negras
De mujeres de hombres de mujeres
Mira los bellos almacenes
Este coche este hombre esta mujer este coche
Y todas las bellas mercancías

Hay el aire hay el viento
Las montañas el agua el cielo y la tierra
Los niños y los animales
Las plantas y el carbón de piedra

Aprende a vender a comprar a revender
Da toma da toma

Cuando amas hay que saber
Cantar correr comer beber
Silbar
Y aprender a trabajar

Cuando amas hay que partir
No lloriquees al sonreír
No te anides entre dos senos
Respira marcha parte vete
Tomo mi baño y contemplo
Veo la boca que conozco
La mano la pierna el ojo
Yo tomo mi baño y contemplo

El mundo entero está siempre aquí
La vida llena de cosas sorprendentes
Salgo de la farmacia
Desciendo justamente de la báscula
Peso mis 80 kilos
Te amo.

(Tomado de la revista Imagen N° 101-102, Enero.febrero 1972, Caracas, Venezuela. Director Pedro Francisco Lizardo)



                               Blaise Cendrars



"Deseaba decir a los jóvenes de hoy que les engañan, que la vida no es un dilema y que entre las dos ideologías opuestas entre las que se les fuerza a optar, está la vida, la vida, con sus turbadoras y milagrosas contradicciones, la vida y sus ilimitadas posibilidades, sus absurdos mucho más capaces de alegrarnos que las idioteces y simplezas de la "política", y que por lo que tienen que optar es por la vida, a pesar de la atracción del suicidio, individual o colectivo, y de su fulminante lógica científica. No hay más posible elección. ¡ Vivir !".

                                                                                                                           La torre Eiffel sideral (1949)






He matado


Mil millones de individuos me dedicaron toda su actividad de un día, su fuerza, su talento, su ciencia, su inteligencia, sus costumbres, sus sentimientos, su corazón. Y he aquí que hoy, tengo el cuchillo en la mano. El Eustache de Bonnot. "¡Viva la humanidad!" Palpo una fría verdad que se suma a una hoja cortante. Tengo razón. Mi joven pasado deportivo tiene que bastar. Aquí estoy con los nervios tensos, los músculos estirados, dispuesto a saltar en la realidad. He desafiado al torpedo, al cañón, a las minas, al fuego, al gas, a las ametralladoras, a toda la maquinaria anónima, demoníaca, sistemática, ciega. Voy a desafiar al hombre, mi semejante. Un mono. Ojo por ojo, diente por diente. Ahora será entre nosotros dos. A puñetazos, a cuchilladas. Sin piedad, salto encima de mi antagonista. Le doy un golpe terrible. La cabeza está casi separada. He matado al Boche. He sido más listo y más rápido que él. Más directo. He dado primero. Tengo sentido de la realidad, yo, poeta. He actuado. He matado. Como el que desea vivir


                                                                                                                                                            He matado, (1918)



                                        Imagen del estudio escrito por Henrry Miller sobre Blaise Cendrars


Datos biográficos


Blaise Cendrars. Novelista y poeta suizo de lengua francesa. Nació en el cantón de Neuchâtel, Suiza, en 1887; falleció en París, el 21 de enero de 1961. Su verdadero nombre fue Fréderic-Louis Saucer. En 1916 se nacionalizó francés. Su largo poema Prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia se publicó por primera vez en 1913, en papel de formato vertical a una altura de dos metros, con ilustraciones a colores a cargo de la artista plástica Sonia Delaunay. Habiendo sido pianista, optó por ser escritor debido a que perdió su brazo derecho por haber sido herido en una batalla durante la Primera Guerra Mundial. Desde su infancia viajó con sus padres por muchos países, afición que conservaría toda su vida, así, sucesos de viajes marcaron su obra literaria. Su primer libro de poesía, Secuencias, tiene un marcado corte místico. En 1912,  él y el anarquista Emil Szytta fundan en París la revista Les Hommes Nouveaux (Los Hombres Nuevos). Publicó un promedio de 40 libros, entre los cuales están: La leyenda de Novgorod y del oro gris, Moganni Nameh, La Pascua en Nueva York, La guerra en Luxemburgo, Diecinueve poemas elásticos, Kodak, El oro, Ron; y la tetralogía: El hombre fulminado, La urbanización del cielo, La mano cortada y Borlinger. Su amigo Modigliani en 1917 le hizo un retrato. Algunos de sus poemas muestras influencia del surrealismo, vanguardia con la que departió.  (Reseña de José Vicente Anaya)