martes, 19 de enero de 2021

Costumbres

 





                                                      Marc Chagall, El paseo

                                                         Óleo sobre tela, 1918


No es para quedarnos en una casa que hacemos una casa

no es para quedarnos en el amor que amamos

y no morimos para morir

tenemos sed y

paciencias de animal.


                                                       

Juan Gelman

(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930- México D.F. 14 de enero de 2014). 


Recordando este poema de Gelman inicio Lunisolio en este 2021. Este propósito, esta voz, tan guardada y pura que ya se ha hecho auténticamente nuestra. El pan de la poesía, la más entrañable, la más preciada. 

Agradecemos las horas en las que podemos compartir con familiares y amigos lo vital, tan frágil, entrañable y milagroso como este instante. 

Ximena Benítez

Caracas, 19 de enero de 2021

martes, 29 de diciembre de 2020

2020

 


Este año 2020 ha sido de introspección y de duros retos personales. 
Han muerto varios amigos que aún debían acompañarnos, por ser jóvenes, por no haber podido atenderse como deberían haberlo hecho, compañeros de trabajo, familiares y amigos.
Al caminar por Caracas consigo una ciudad con ausencias: los lugares por los que pasaba, los sitios de reunión ya no están, los negocios cerraron, se convirtieron en sitios para vender comida, y los avisos publicitarios aparecen como fantasmales recuerdos de lo que un día quiso ser, trató, o existió alguna vez. Lo mismo ocurre con mi libreta de teléfonos, la mitad de la familia fuera del país, igualmente ocurre con los amigos. Los vecinos también, unos se han ido del país, otros resisten. Todos hemos compartido estas calles en las que ha habido guarimbas y marchas, contramarchas y guarimbas y a la final muchos seguimos acá, tercamente resistiendo. A sabiendas de que en todas partes se habla de nuestro país, mal o bien, pero se habla. La crisis económica es innegable, la crisis social es una bomba que estallará en nuestras manos, reaparecieron los “niños de la calle” cada vez más visibles las desigualdades con la dolarización del país y los salarios en bolívares. La constante depauperación del trabajo intelectual, del trabajo profesional, de lo que no sea comercio. Y allí también resistimos en nuestros valores, resistimos en nuestros puestos de trabajo con la ilusión de que de alguna manera contenemos una represa de lo social, ¿qué serían de los estudiantes si todos los profesores nos vamos de la Universidad? ¿cuántos quedarían allí? los que están también resistiendo en las universidades pueden hacer arte, se expresan al menos, por esa razón, les acompaño mientras pueda. La crónica no es favorable. Cuando estamos en el ojo del huracán, luego de vivir un apagón de cinco días y ver como los vecinos cobraban en dólares por ponerle carga a un teléfono celular, cuando volvimos a cocinar con leña en este país petrolero por la falta de gas, cuando vimos que no había gasolina y que luego la que importaron la” bachaqueaban”, es decir, la traficaban y la vendían también en dólares. Cuando los pescadores no pescaban tampoco para vender el combustible, (de eso me enteré por un amigo que vive en la isla de Margarita), cuando vi como enflaquecieron mis vecinos, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Cuando descubrí que los hijos de un amigo no comían desde hace días y me vi haciendo “magia” en la cocina para alimentar a los míos, recordé mi infancia, recordé las enseñanzas de mamá sobre la posible guerra que vendría. Y en marzo la pandemia ¿Qué más nos podía ocurrir? pues sí, la pandemia. Ya hemos aprendido a vivir con ella. Aprendimos con los niños en casa que en la escuela nada les enseñaban, si, y que nos toca hacer un pensum nuevo para lidiar con lo que les mandan en la escuela que no termina de ser nada útil, y enseñarles cosas prácticas como actividades domésticas, compañerismo con sus hermanos, amor por los animales, respeto, consideración y que aprendan a perder, a esperar, a planificar, a utilizar su tiempo, a leer, a releer, a ejercitarse, a escuchar, a mirar, a orar, a agradecer y a sonreír. Que los niños también sienten el antes y el después de la pandemia, porque estamos acá recluidos todos.
A veces tememos el silencio de la noche, y no sabemos si será por el agua, por un ruido, por un misil que tratarán de exterminarnos. Porque aunque todos estamos por los momentos “bien”, desde hace tiempo estábamos confinados, si, en nuestras casas, con reservas de agua porque no hay, constantemente falla el agua, lo normal es que no salga ya por los grifos. Y en Caracas al menos no sufrimos los cortes programados de electricidad que si poseen en el interior del país. Lo verdaderamente hermoso es ver el sol y escuchar las guacamayas. También la red de amigos que hemos construido, que hemos constatado que tenemos, eso es invaluable, dentro y fuera del país. Y nuestra familia, la familia que se une en los momentos difíciles, que nos auxilia, que está pendiente de nosotros que conocemos también mejor y eso es más que valioso, es precioso, nos llena de amor, de alegría y de agradecimiento. 
Ya este 2021 vendrá con más sorpresas, pues el movimiento, el asombro es lo que nos sostiene. ¡Salud!

domingo, 14 de junio de 2020

Primera versión de "Temporales": libro objeto (1994)




Temporales
Ximena Benítez
                             Ensamblaje en madera intervenida con dibujos, collage, gubias y laqueado
Libro-objeto, ejemplar único. Ocumare del Tuy, 1994 
Colección de la autora



"Temporales" es mi primer poemario, apareció por primera vez en el año 1996 cuando lo envié simultáneamente a la I Bienal Teófilo Tortolero y a un Concurso de Poesía de la Universidad de los Llanos. Pero en el año 1994 realicé una edición de autor en ejemplar único con algunos de sus poemas. 

Fue un trabajo de 24 horas continuas, algo casi febril, trabajo en  madera, alternado el día y la noche de esas horas, intenso trabajo interior, recuerdo el cansancio del cuerpo, el ritmo y la "sorpresa" que me provocó el ver el resultado al amanecer. Así, construí mi primer "Libro objeto", hoy lo muestro públicamente en digital.







Temporales en Extramuros

En el año 2007, aparece Temporales junto a mis poemarios Zona Ubicua y Extramuros, bajo el nombre Temporales en extramuros publicado por el Fondo Editorial Ipasme, prologado por Gustavo Pereira, editado por el escritor chileno Gustavo Ávila y con portada y diseño de la venezolana Beatriz Granado Bruera. 

sábado, 16 de mayo de 2020

Sobre Juan Calzadilla, por sus 90 años


Milagro Rincones, Ximena Benitez (con Malena) y Juan Calzadilla
Caracas, enero 2009


Cuando estudiamos la relación entre literatura y artes plásticas en Venezuela y el mundo, Juan Calzadilla aparece como ineludible referencia: desprejuiciado, erótico, irreverente, seductor, racional, lúdico, apasionado, generoso y traslúcido.

A Juan Calzadilla lo llamamos "el poeta más joven de Venezuela" porque se relaciona con las generaciones novísimas como un par. Juan que teniendo una posición política pública y notoria, jamás confunde los afectos con la política.



Juan Calzadilla, Milagro Rincones y Malena
Fotos: Leo Granado

Supimos de sus ágiles escapes de reuniones burocráticas, que su sordera era sólo para desechar infructuosas voces. Lo acompañamos en reuniones nocturnas con las poetas más bellas y tremendas de Nuestramérica. Conocemos a la familia que Juan formó, a la madre de sus hijos, la extraordinaria Amanda, que en sus descripciones telefónicas me retrató los años, la paciencia, el cuido, amor y desamor que hay tras los artistas, más aún cuando se tienen con ellos hijos, cada uno con sus personalidades y caracteres. Una casa llena de obras, de vida y movimiento. Desórdenes del alma, emotividad, juegos con el humor, relaciones entre la ciudad y el cuerpo, los cuerpos, los interlineados, las tramas, las tipografías, las constelaciones, el porvenir.

A pocos días de nacida mi primera hija me sorprendió Juan en casa, llegó acompañado con mi profesora de artes gráficas Milagro Rincones, fue una tarde de risas, de luz y ternura que jamás olvidaré. Porque Juan si de algo conoce es del tiempo, es un sabio niño eterno, nuestro Juan Calzadilla.

 
Ximena Benitez
Caracas, 12/5/2020

viernes, 4 de octubre de 2019

Blaise Cendrars


                                                                                       Blaise Cendrars pintado por Modigliani 1917

ERES MAS BELLA QUE EL CIELO Y EL MAR




Cuando amas hay que partir
Abandona a tu mujer abandona a tu hijo
Abandona a tu amigo abandona a tu amiga
Abandona a tu amante abandona a tu amante
Cuando amas hay que partir

El mundo está lleno de negros y de negras
De mujeres de hombres de mujeres
Mira los bellos almacenes
Este coche este hombre esta mujer este coche
Y todas las bellas mercancías

Hay el aire hay el viento
Las montañas el agua el cielo y la tierra
Los niños y los animales
Las plantas y el carbón de piedra

Aprende a vender a comprar a revender
Da toma da toma

Cuando amas hay que saber
Cantar correr comer beber
Silbar
Y aprender a trabajar

Cuando amas hay que partir
No lloriquees al sonreír
No te anides entre dos senos
Respira marcha parte vete
Tomo mi baño y contemplo
Veo la boca que conozco
La mano la pierna el ojo
Yo tomo mi baño y contemplo

El mundo entero está siempre aquí
La vida llena de cosas sorprendentes
Salgo de la farmacia
Desciendo justamente de la báscula
Peso mis 80 kilos
Te amo.

(Tomado de la revista Imagen N° 101-102, Enero.febrero 1972, Caracas, Venezuela. Director Pedro Francisco Lizardo)



                               Blaise Cendrars



"Deseaba decir a los jóvenes de hoy que les engañan, que la vida no es un dilema y que entre las dos ideologías opuestas entre las que se les fuerza a optar, está la vida, la vida, con sus turbadoras y milagrosas contradicciones, la vida y sus ilimitadas posibilidades, sus absurdos mucho más capaces de alegrarnos que las idioteces y simplezas de la "política", y que por lo que tienen que optar es por la vida, a pesar de la atracción del suicidio, individual o colectivo, y de su fulminante lógica científica. No hay más posible elección. ¡ Vivir !".

                                                                                                                           La torre Eiffel sideral (1949)






He matado


Mil millones de individuos me dedicaron toda su actividad de un día, su fuerza, su talento, su ciencia, su inteligencia, sus costumbres, sus sentimientos, su corazón. Y he aquí que hoy, tengo el cuchillo en la mano. El Eustache de Bonnot. "¡Viva la humanidad!" Palpo una fría verdad que se suma a una hoja cortante. Tengo razón. Mi joven pasado deportivo tiene que bastar. Aquí estoy con los nervios tensos, los músculos estirados, dispuesto a saltar en la realidad. He desafiado al torpedo, al cañón, a las minas, al fuego, al gas, a las ametralladoras, a toda la maquinaria anónima, demoníaca, sistemática, ciega. Voy a desafiar al hombre, mi semejante. Un mono. Ojo por ojo, diente por diente. Ahora será entre nosotros dos. A puñetazos, a cuchilladas. Sin piedad, salto encima de mi antagonista. Le doy un golpe terrible. La cabeza está casi separada. He matado al Boche. He sido más listo y más rápido que él. Más directo. He dado primero. Tengo sentido de la realidad, yo, poeta. He actuado. He matado. Como el que desea vivir


                                                                                                                                                            He matado, (1918)



                                        Imagen del estudio escrito por Henrry Miller sobre Blaise Cendrars


Datos biográficos


Blaise Cendrars. Novelista y poeta suizo de lengua francesa. Nació en el cantón de Neuchâtel, Suiza, en 1887; falleció en París, el 21 de enero de 1961. Su verdadero nombre fue Fréderic-Louis Saucer. En 1916 se nacionalizó francés. Su largo poema Prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia se publicó por primera vez en 1913, en papel de formato vertical a una altura de dos metros, con ilustraciones a colores a cargo de la artista plástica Sonia Delaunay. Habiendo sido pianista, optó por ser escritor debido a que perdió su brazo derecho por haber sido herido en una batalla durante la Primera Guerra Mundial. Desde su infancia viajó con sus padres por muchos países, afición que conservaría toda su vida, así, sucesos de viajes marcaron su obra literaria. Su primer libro de poesía, Secuencias, tiene un marcado corte místico. En 1912,  él y el anarquista Emil Szytta fundan en París la revista Les Hommes Nouveaux (Los Hombres Nuevos). Publicó un promedio de 40 libros, entre los cuales están: La leyenda de Novgorod y del oro gris, Moganni Nameh, La Pascua en Nueva York, La guerra en Luxemburgo, Diecinueve poemas elásticos, Kodak, El oro, Ron; y la tetralogía: El hombre fulminado, La urbanización del cielo, La mano cortada y Borlinger. Su amigo Modigliani en 1917 le hizo un retrato. Algunos de sus poemas muestras influencia del surrealismo, vanguardia con la que departió.  (Reseña de José Vicente Anaya)


lunes, 29 de julio de 2019

Amor descrito


"La primera palabra límpida" Max Ernst, 1922

Amor descrito
sin
peces
texturarnos
invertirnos
ser
galope de atropello
comparable
a
un
rayo
de
pan


Ximena Benítez, Íntima obediencia (2019)

domingo, 12 de mayo de 2019

Conversando a solas con mamá



  

Conversando a solas con mamá

No nos equivocamos
tú siempre lo supiste
aun equivocadas   no nos equivocamos

Al tumbarnos en la cama:
Darío   Guillén    Huidobro
La princesa
La culebra
La golondrina monotémpora

no nos equivocamos Theomar
tú lo sabes
polvos faciales trasparentes
Vallejo a los 13 años
la certeza de tenerte siempre

La mujer se descubre sólo ante sí misma
los psiquiatras se rascaban la cabeza con nuestros fantasmas
nos burlamos de tu ex marido
de mi papá
de tus cincuenta años
Nos escapamos del pueblo y viajamos de nuevo a Madrid
te llevé a Florencia en mis textos
llamaste a mis tíos para contarles

No te equivocaste Theomar
fuiste reina
papá no se halla sin ti 
tu casa está sintiéndote
no te reprocho nada
no puedo reprocharte nada
la ruta que escogiste te entregó la vida



a Theomar Vargas, del poemario Costuras de Familia (Fundarte, 2017)