miércoles, 10 de junio de 2015

Desprendimiento





Desde el día de hoy
yo les regalo la narrativa
que se queden con sus cuentos
bien anudados y desenlazados
y que obtengan menciones y
segundos premio en los concursos
del género
Yo les regalo toda la novela y sus
folios infinitos para vender más caro el libro
y que allí tejan
Penélopes machos
el tendido rojo de las miserias humanas
y lo pueblen de seres tasajeados
niños vendiendo rosas mustias en la madrugada
ebriedades insulsas
y que su Don Quijote sea un
policía retirado o un yupi cínico
que se coge a las mujeres entre tragos
y en la mañana las barre de la alcoba
como a pájaros muertos

Yo les regalo todo eso, por favor
tomadlo sin réplica
me llena las manos
me rebosa las valijas
Les regalo todos los galardones venideros
hartaos con ellos
saciad todos los huecos del ego
que os hace garabatear infinitamente
por afán de fama

Yo les regalo también la poesía
aunque me duele el nombre
mejor suerte merecía después de
Safo y de Catulo
les regalo la poesía para que
trencen tiritas de palabras
y erijan altares de boberías donde estremecerse
de balbuceos gagos cuya mayor belleza
es el silencio que resaltan

Les regalo, sí, sus contemplaciones
de jubilado ricachón y sus paseos sobre
el río Hudson o la Plaza Madison
y su vergüenza secreta de no sentir como
Walt Whitman aunque de vez en cunado
clamen bocanadas hueras
Os regalo, sí, la poesía
retirad el cadáver y embalsamadlo

Les regalo pues todos los géneros
y todas las especies
bien encuadrilladas como los
cubículos en que se disputan la envidia
unos a otros, encerrados

Tomad también el ensayo para vosotros
y aunque no ensayeis nada
ensartad mil citas bibliográficas
y haceos un collar de autoridades
con vuestra propia cabeza reducida
que fúlgido luzca en el portal de la Escuela

Llevaos todo y dejadme un cuarto vacío
con ventana a la urbe en que rebrotan los yerbajos
que se escuchen los ruidos y las voces
de la gente que habla
dejadme sólo un tumulto
de palabras vivas
y de cuerpos vocales


Juan Antonio Calzadilla Arreaza, (Caracas, 1959). Ensayista, narrador, poeta y docente.
Poemas Sociómanos Fundación Editorial El Perro y Rana, 2011


miércoles, 6 de mayo de 2015

A Roberto González




 

Roberto en pezuña de cuello afilado
Roberto: bala-carnero-equilibrista
Roberto burla en cascabel las máscaras del guano
pezuña puño piel de cáscara lúcida

nunca antes había visto piel igual
pero sí vi los perros
que salían de la boca de sus enemigos

Roberto en gota-túnica
columpio de la intranquilidad
en tela-cuña gasa-abeja
en tiza auxilio

en boceto impresionante de realidad



De Temporales en Extramuros, Ximena Benítez, Fondo Editorial Ipasme, 2007.

domingo, 1 de marzo de 2015

Perchero





Nada me complace menos que acomodar una pila de ropa en el closet, tarea que debo hacer por lo menos una vez por semana. Por gracia o desgracia, descubrí la utilidad del perchero, que permite colgar toda la ropa que te quitas o no quieres ponerte ese día y te has probado y te evita el trabajo de volver a colgarla en su gancho. 

El perchero se vuelve entonces como un emparrado horizontal del que cuelgan colores de todo tipo y casi nunca coinciden en un mismo lugar. El fin de semana debo entonces volver a su sitio cada prenda de vestir y el perchero queda entonces peladito como recién podado, sólo se ven carteras en él, se ve muy sólo, hasta triste, pero poco a poco se va llenando sin que nadie lo advierta, cómplice de amantes y penumbras.



Ximena Benítez, 2001.





sábado, 24 de enero de 2015

Relojerías








esas tiendas parecen relojerías
con su vaivén de mercancías
con sus muchachas bostezando mientras cuentan los segundos para escapar

en las vidrieras se ofrece algo fingido y festejante que te anima a entrar
y el danzante atropello no es sino dar por algo
tratar con otro por algo
y en ese momento entender

unos suben y bajan
y nadie da razón
se excluyen miradas
entran y salen cajas maravillosas
y el latido del almuerzo exorbitándolo todo
esas no son tiendas

son relojerías


Ximena Benítez
A Alejandra Segovia


domingo, 11 de enero de 2015

Certezas





¿Quién ha visto a la paloma casándose con el gavilán...?
Juan Gelman

desoído grito
me alienta
en tibia consternación
se amanece fresco

no es de nadie
no
a todos horroriza

poseía
desconsuelo
e intemperie

aprendió
de la ingratitud
lo cierto
  
                           

martes, 6 de enero de 2015

Soles





               te quise
               y nunca quise saberlo
               te quise con amor de amiga de mujer de hermana

               te tuve en sueños que espanté en vigilia /pero igual
               sabemos ambos que fuimos soles
               aún sin nuestros cuerpos
               amados pobladores fundando una mirada otra
               uno que otro quejido sin decir almas

               luego vino ella
               pasado entonces
               nuestro encuentro no cantamos
               lo no sido
                 no da ríos
                 ni revueltas




Ximena Benítez
2001

domingo, 4 de enero de 2015

Piedra de Habla de Ana Enriqueta Terán, indeleble belleza


Ana Enriqueta Terán


Ximena Benítez

El libro Piedra de Habla, número 252 de la Fundación Editorial Biblioteca Ayacucho materializa la síntesis de la obra poética de una de las voces más hondas de la poesía hispanoamericana: Ana Enriqueta Terán (Valera, Trujillo 1918). Dulzura y fortaleza, tenacidad de hermosísima mujer, arropada por sus ancestros, sostenida por una intuición inefable, bendecida por la poesía.

Este volumen de la Fundación Editorial Biblioteca Ayacucho nos ofrece una antología de poemas realizado por la autora, con prólogo, cronología y bibliografía de la poeta e investigadora Patricia Guzmán. La portada de este libro reproduce un detalle de un retrato de Ana Enriqueta Terán realizado por el artista plástico Gabriel Bracho.

                     Portada del libro Piedra de Habla, Fundación Editorial Biblioteca Ayacucho

Ana Enriqueta Terán ha representado para la generación de poetas a la que pertenezco, un ejemplo de virtud en vida y obra. ¿Cómo puede percibirse la vida desde la feminidad, con tantas cosas que se esperan de una niña, de una jovencita, de una mujer, de una esposa, de una madre, de una dama que esencialmente es poeta?  ¿Cómo en ella se va construyendo una obra, cómo lleva su casa, cómo es Ana Enriqueta hija, hermana, cómo construye su familia, cómo vive, cómo se relaciona con la comunidad, con el mundo, con sus animales, con sus plantas, con la naturaleza?, ¿cómo respira desde la venezolanidad a través de las edades, las épocas? con las ausencias y sus duelos, con la certeza de la compañía amorosa de quienes ama y la amaron, con la paciencia y la fuerza de vivir, de alumbrarse desde adentro y jamás desatender su vocación creadora, la poesía, la palabra.

En su poesía en sus sonetos conviven las formas de lo antiguo siendo nuevo:

SONETO DEL DESEO MÁS ALTO

Necesito un anillo delirante
para la oculta sombra de mi mano,
un archivo de mar para el verano
y documentos para el agua suplicante.

Para mi mano un riguroso guante
de piel de tiempo y pensamiento vano
y la mesa de juego donde gano
contra la muerte mi color menguante.

Una sortija de algas con países
y lenguas diferentes, con nocturnos
bisontes y cuadernos vegetales;

para mi mano los rebaños grises,
las edades de tactos taciturnos
y el pulso de secos minerales. (1)

Este soneto muestra como lo finito va a lo infinito y regresa, como la cercanía con el mar que va y viene se nutre de sí mismo, en este texto el tiempo está presente, aparece la escritura, el acto de escribir y la mano por momentos puede contemplarse como una pintura por la que transitan rebaños grises, tactos taciturnos, pulso de secos minerales.


La rítmica musicalidad del verso libre cobra cuerpo en sus textos, sus temas son diversos,  las sensaciones o lo que simbolizan vestiduras de ropas oscuras o claras, ejemplo, la cercanía al presagio,  escribe sobre ciertas posturas de mujeres que fueron estigmas de algunos tiempos, como en este poema:

                                         LAS CULEBRAS DEL REINO

Estas son las culebras del reino. Las grandes damas que hacen mandados.
Señoras delicadas y muy libres hacia las ceremonias futuras.
Las damas que amanecen con nuevos nombres unidos al tabaco verde;
que agitan huesos de ídolos y se encuevan en palacios de oro,
-“Queremos agujas, hilo, tela blanca. Cenizas para el despido y la luz”.
¡Oh! Las damas, viejas damas que hacen mandados.
                              ESTAS SON LAS CULEBRAS DEL REINO.


En este poema lo sombrío de lo femenino sale a la luz, es un texto que muestra la hipocresía y las apariencias en torno a las mujeres de una época,  pueden en algunos lugares aún encontrarse personajes como estos.
Este otro texto, -precioso en su resplandor- lo antecede en este libro:

                                 SE ALABA ESTA CASA

Se alaba esta casa plena de recursos seculares: se hace el pan.
Se hacen manteles, sábanas. La mesa servida. Se ocultan fechas,
malas horas, ciertas plantas, ciertas plantas. Pesadumbre:
fogón con rescoldos de días anteriores, banderas, banderas.
Se ausculta el cielo, hombres que conversan debajo de los árboles,
Se tiñen las botas del primogénito con jugos de acanto.
Se alaba esta casa visitada por la humildad
                                  Y CORONADA DE BUENOS DESEOS.


La poesía de Ana Enriqueta Terán resulta cada vez más cautivante a medida que se le aprende a escuchar no solo desde sus sentidos, principalmente desde su musicalidad. Sus poemas nos ofrecen una extensa familia de palabras como la naturaleza del trópico, venezolana hasta la médula, la poetisa habla desde la verdad,  abraza la verdad, las imágenes de su poesía nos desnudan bellezas, fealdades, envidias, precogniciones, deseos, misterios, tenacidad en saberse dueña de sí misma en una perpetua búsqueda escritural que se renueva en su relación vital con los ciclos temporales. Cuando se lee Piedra de Habla de Ana Enriqueta Terán se entra a un universo complejo, colorido, privilegiado, consiente de su tiempo y de su espacio vital, consciente de la condición de mujer venezolana de su autora, de su temporalidad y lenguaje, sin duda este es un libro para leer y releer, un libro que nos acompañará entrañablemente, porque la poesía de Ana Enriqueta Terán es extraordinaria y necesaria para todo el que desee conocer la literatura venezolana.